La firma intermedió en la venta de activos inmobiliarios, principalmente en la ciudad Barcelona (Eixample, Gràcia, Les Corts, etc.) como también en su área metropolitana. El segmento de locales comerciales con inquilino representó gran parte del volumen de transacciones. Los activos, ubicados en entornos muy comerciales, contaban con contratos sólidos, inquilinos solventes y rentas actualizadas.
En un contexto de escasez de oferta residencial en centros urbanos, la reconversión de locales a viviendas ganó tracción. La inmobiliaria cerró operaciones con locales para cambio de uso, así como con viviendas a reformar (principalmente en distritos consolidados como el Eixample Esquerre) para inversores especializados en value-add. Estos activos permitieron reformas integrales con ROI elevados en ciclos de 6-9 meses.
En 2024, Belt Real Estate demostró su capacidad para cerrar operaciones atractivas en cortos espacios de tiempo, al identificar oportunidades en un mercado polarizado, en el que la liquidez se concentró en activos con renta o alto potencial de creación de valor. Su red de contactos -tanto a nivel inversor como a nivel de colaboraciones con los profesionales más punteros del sector-, su análisis granular de yields y su agilidad en la ejecución de due diligence posicionaron a la firma como socio preferente para inversores que buscan rentabilidades superiores al 6% en un entorno de tipos estabilizados.